Mi territorio
Desde julio de 1940 la Plaza Sarmiento, situada enfrente de mi casa, fue el territorio feliz de mis mejores años.Bajo la mirada vigilante de mi madre y la complicidad de mi abuelita Isabel yo conocía de memoria cada uno de sus detalles.Apenas el sol buscaba el horizonte de su refugio nocturno todos los chicos del barrio corríamos a la plaza.Nuestras voces coreaban las conocidas canciones infantiles y mientras el Gallito Ciego y la Farolera tejían la magia de un tiempo de alegrías compartidas, los mayores buscaban la pausa reparadora de energías bajo los elevados eucaliptus que en invierno nos prodigaban sus hojas para los vahos sanadores. Algunos éramos amigos por vinculaciones familiares, otros compañeros de la escuela pero todos nos sentíamos convocados. Por las noches cuando la Banda Municipal henchía el aire con su música la Rayuela, el Tejo,las Escondidas eran nuestros entretenimientos preferidos. Los altos canteros de tierra eran el refugio ideal para escondernos de la mirada del "contador" de turno y desde allí partíamos en rauda carrera hacia la "piedra libre" que nos salvaría del oficio de contar mientras los demás se escondían